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LA CONSEJERÍA FAMILIAR: NUEVO ENFOQUE DE APOYO A PADRES

Educar a nuestros hijos en el siglo XXI debería ser, al parecer, una tarea fácil. Cada día tenemos más libros, mas información en Internet, nuevas investigaciones que, en teoría, deberían ayudarnos a ser mejores padres. No obstante, la crianza y la educación de nuestros hijos se están convirtiendo para muchos en una tarea cada vez mas complicada.

Las relaciones familiares empiezan por uno de los individuos que conforman la familia. Personalidades, edades, características únicas que deben interactuar y crear dentro de un marco armonioso. El estrés, las presiones sociales y escolares hacen que este objetivo se vuelva una tarea inalcanzable.
Todos tenemos a nuestro alrededor parientes, amigos, compañeros de trabajo dispuestos a opinar sobre la educación de nuestros hijos, sobre la mejor manera de solucionar este o aquel problema, ¿Pero esto realmente sirve?
Pocas veces se visualiza a la familia desde el enfoque organizativo, desde la estructura sobre la cual debe plantearse la crianza de nuestros hijos. Si, la crianza es responsabilidad de la familia; la educación, de las instituciones educativas.
Vivir inmerso en una serie de dudas es el común de muchas familias actuales, ¿Cuánta libertad hay que dar a los hijos?, ¿Se atenta contra su propia personalidad si se la recortamos?
La conserjería familiar desde el enfoque psicopedagógico, se viene trabajando en nuestro medio como una nueva opción de guía familiar. El método consiste en analizar el estilo parental de cada padre, las estructuras sobre las cuales se desarrolla la familia e ir armando una especie de programa flexible, en el cual no se pretende cambiar la visión particular de cada uno de ellos, si no crear un entendimiento de las bases sobre las cuales se contribuyen las relaciones familiares.
Es muy importante respetar la opción de cada familia de educar a sus hijos de manera en que ellos decidan, pero la consejería brinda herramientas para que, con su propio estilo, logre su cometido de la manera mas eficiente y exitosa.
Una sesión básica de consejería incluye conocer la dinámica familiar, los estilos parentales, y establecer lineamientos de convivencia. Se dan las claves para conocer las actitudes y las conductas de los hijos, y se estructura la base disciplinaria para la modificación de conductas.
Los padres modernos o científicos a menudo y con la mejor intención, buscan solucionar por si solos los retos de la crianza de sus hijos. Se preocupan por lo que estos hacen, como lo hacen, los apoyan en lo académico y tratan de optimizar y estructurar al máximo los horarios de sus hijos.
Paradójicamente las preocupaciones aumentan tanto como la necesidad de encontrar respuestas. Lo que ellos leen o escuchan es a menudo interpretado literalmente, y cada uno escoge lo que cree conveniente de acuerdo con sus propios parámetros y creencias. Es entonces donde aparecen las dudas, partiendo a veces de aspectos aparentemente irrelevantes. ¿Dejaré que mis hijos me digan papá o mamá o me llamen por mi nombre? Hay que castigarlos, ¿Si o no? ¿Debo y quiero educarlos como hicieron mis padres? ¿Cuál es la diferencia entre ser autoritario y tener autoridad? ¿Cuánta televisión deben ver? Estas y otras interrogantes se van planteando continuamente, sin tener en cuenta que nadie nos ha enseñado a ser padres en un mundo moderno. Además, ser un profesional exitoso no equivale necesariamente a ser un padre exitoso.
Es aquí donde la consejería juega un rol fundamental, ayudando a organizar, filtrar y adecuar la información que se recibe, equilibrándola con las expectativas personales, las necesidades reales de nuestra familia.
Ser un padre moderno es una complicada tarea para la cual nadie nos a preparado, es entonces el momento de asumir nuestro rol y buscar orientación tal y como lo haríamos si se tratara de cualquier otra dificultad.
Animémonos, finalmente, ¿tenemos algo que perder o, por el contrario mucho que ganar?


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